Dios es Salvacion y Vida Eterna
Trataremos de dar a conocer sobre las escrituras bíblicas, predicas, artículos y todo lo relacionado para la salvación a través de Jesús.
miércoles, 15 de febrero de 2017
Él Sabe como te Sientes
sábado, 29 de noviembre de 2014
Las palabras de fe salen del corazón
Por Gloria Copeland
Es creer y decir lo que hace que las cosas pasen. Es creer y decir lo que hace que que se produzca el incremento.
(2 Corintios 4:13).
Ha habido momentos en los que nuestras circunstancias parecían oscuras e imposibles. Momentos en los que no teníamos suficiente dinero para pagar las cuentas del ministerio. Momentos en los que nos hemos dejado llevar hasta el desánimo por no haber actuado según la forma en que sabíamos y se suponía que debimos haber actuado. Durante esos momentos habríamos fallado en no haber dicho las cosas correctas, lo que la Palabra de Dios dice respecto a nuestra situación.
Mas luego hemos oído un mensaje predicado en una asamblea o tal vez hemos escuchado alguna grabación plena de fe que nos devolvió directo hacia la fe. Como resultado, nos hemos levantado, hemos tomado el poder de nuestras palabras, nos hemos arrepentido por nuestra falta de fe y de otros errores que habíamos cometido en el proceso y hemos corregido nuestro pensamiento y nuestras palabras.
En todo momento, Dios nos condujo hasta un lugar de victoria. En todo momento salimos del problema después de pronunciar no palabras comunes y corrientes, no únicamente palabras exactas, sino palabras de fe que salían de nuestro corazón.
Si usted está pasando alguna dificultad ahora, quiero que sepa que la diferencia entre permanecer bajo esa dificultad o superarla está en las palabras de fe que hable.
A menudo es el paso que falta a los creyentes que están haciendo muchas cosas correctas. Pueden estar caminando en la verdad y viviendo vidas con fe y diligencia.
Pueden estar sembrando y cosechando y aun así no prosperar tanto como querrían o deberían. La verdad es que no recibirán todos los deseos que Dios tiene para ellos hasta que revisen lo que está pasando ¡literalmente bajo sus narices.
Nuestras palabras son una hoz
Nunca debemos pasar por alto el paso que consiste en decir palabras de fe provenientes de nuestro corazón si es que vamos a ver la plenitud de Dios manifestarse en nuestras vidas.
Es creer y decir lo que hace que las cosas pasen. Es creer y decir lo que hace que que se produzca el incremento. La parte de confiar es la parte de fe. Nuestras palabras deben estar respaldadas por la fe para que sean palabras de fe.
En Marcos 11:22-23 dice: "Tened fe en Dios, porque de cierto os digo que cualquiera que dijere a este monte: quítate y échate en el mar, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho".
En pocas palabras, eso es fe.
Hace años, el Reverendo Kenneth E. Hagin dijo que en esta Sagrada Escritura Jesús menciona "creer" una vez y "decir" tres veces. La primera vez que oí su cinta Usted puede lograr lo que dice yo estaba escuchando y muy ocupada tomando notas cuando oí estas palabras en mi espíritu.
En la constancia está el poder
La luz que recibí de Marcos 11:23 cambió mi vida: todas mis palabras son importantes. No solamente las que pronuncio cuando hago oración, sino las de siempre. Nuestras palabras son nuestra fe hablando: ya sea bien o mal. Me di cuenta de que todas mis palabras son vitales para mi futuro. No solamente cuando oro, sino que todas esas cosas que siempre digo están abriendo o cerrando puertas para que Dios actúe en mi vida. Todo lo que digo debe estar en línea con la Palabra de Dios y mis deseos. En pronunciar siempre palabras de fe radica el poder de una vida vencedora.
Si usted dice que "nada está pasando", entonces nada está pasando.
Si usted se pasa lamentándose y sintiendo lástima de sí mismo y diciéndose "esto siempre me pasa a mí" y "no sé por qué Dios no hace nada", entonces siempre pasará y Él nada hará.
Lo que usted realmente cree es lo que dice cuando está bajo presión. Si quiere saber si usted actúa según la fe o no, escuche lo que dice en la privacidad de su propio hogar. Y sepa esto: aun tras las puertas cerradas en la oscuridad de la noche, lo que usted diga importa.
Malaquías 3:13-15 nos dice que Dios estaba escuchando cuando su pueblo dijo: "... ¿qué hemos hablado contra ti? Habéis dicho: por demás es servir a Dios. ¿Qué aprovecha que guardemos su ley, y que andemos afligidos en presencia de Jehová de los ejércitos. Decimos pues ahora: bienaventurados son los soberbios, y los que hacen impiedad no solo son prosperados, sino que tentaron a Dios y escaparon". Dios los enfrentó en sus murmuraciones. Él dijo: "vuestras palabras han sido duras contra mí".
No permita que sus palabras sean duras contra Dios. Él no es su problema, Él es su solución. Deje salir la fe en sus palabras y dé a Dios algo con qué trabajar.
Tampoco haga lo que hicieron los hijos de Israel en Deuteronomio 1:27. Cuando se les dijo que había gigantes en la tierra, dejaron entrar el miedo en sus corazones y empezaron a murmurar en sus tiendas. Se quejaron diciendo: "Oh, realmente el Señor debe odiarnos al sacarnos de Egipto solo para hacernos matar por gigantes en la tierra que Él nos prometió".
Dios escuchó las palabras que ellos decían en la privacidad de sus moradas y esas palabras fueron malas a su vista. No tenían fe en lo que Dios les había prometido y por eso, toda una generación se perdió las bendiciones de entrar a la tierra prometida.
Si no está obteniendo resultados, no se queje ni murmure. En vez de eso, enfrente el hecho de que usted puede necesitar un cambio en lo que cree y lo que dice. No va a decir una cosa y cosechar otra. De manera que no diga, "nada está pasando". En vez de eso diga: "lo tengo y no me moveré hasta que se manifieste, en el Nombre de Jesús". Usted no puede decir reducción y esperar aumento. Sus palabras son la hoz. Ellas le traen lo que usted dice.
¿Qué hay en su corazón?
En Mateo 12:34-35 dice: "¡Generación de vívoras!, ¿cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas".
Aquí Jesús nos dice que nuestras palabras revelan con qué hemos estado constantemente llenando nuestros corazones. A medida que llenemos nuestros corazones con la Palabra de Dios y la creamos, la fe se derramará en nuestras palabras. Esas palabras llenas de fe tienen poder y afectarán nuestras circunstancias.
Del buen tesoro de nuestros corazones, buenas cosas saldrán.
Si usted no tiene un buen tesoro almacenado en su corazón (si usted no está creyendo las cosas correctas) usted puede cambiar lo que cree. Simplemente vaya a la Palabra, vea lo que Dios dice de su situación y afirme: "Ese es el camino. Le hago honor a esa Palabra y hago lo que dice". Es así como usted introduce la Palabra en su corazón.
Al llenar su corazón con la Palabra de Dios se establece el Reino de Dios en su corazón. Ella le da las palabras del dominio de Dios.
En Mateo 6:22-23 Jesús dijo: "La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo es bueno, todo tu cuerpo está lleno de luz; pero si tu ojo es maligno, todo tu cuerpo estará en tinieblas. Así que, si la luz que en ti hay es tinieblas, ¿cuántas no serán las mismas tinieblas?" En otras plabras, en qué pone usted su atención es de vital importancia.
La entrada a su corazón es a través de sus ojos y oídos. El "ojo" de la fe ve la Palabra de Dios en vez de ver las circunstancias. Usted puede tener un "ojo" sano siguiendo las instrucciones de Dios: "Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan y medicina a todo su cuerpo. Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de él mana la vida" (Proverbios 4:23).
Lo que permitamos que entre a nuestros corazones afecta a todas las partes de nuestras vidas.
Si dedicamos tiempo a la Palabra hasta que inunde nuestros corazones, nos dice el Salmo 119:105 que será una lámpara a nuestros pies y una luz en nuestro camino. Pero si estamos llenando nuestros corazones con información mundana: viendo películas y televisión mundanas, leyendo libros y revistas mundanas; nuestros corazones no estarán llenos de luz. Con solo renovar nuestras mentes con la Palabra de Dios (Romanos 12:2), serán nuestros corazones inundados de luz.
A medida que usted renueva su mente con la Palabra, usted aprende a pensar como piensa Dios y tomará decisiones correctas, será bendecido. Es de lo que está hablando Mateo 6:33 cuando dice: "mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas".
Si Dios verdaderamente gobierna en su corazón, si Él es el Señor de su vida y usted hace lo que Él dice, entonces el reino de Dios (su dominio, presencia, poder, gloria y unción) fluirá continuamente de usted y ejercerá autoridad sobre las cosas que vengan en su contra. Ese es el plan de domino de Dios. Las palabras de autoridad son palabras de fe que salen del corazón.
Fe, el estilo de vida del creyente
El estilo de vida de la fe es el estilo de vida del verdadero creyente. Romanos 1:17 dice: "El justo vivirá por la fe".
La fe complace a Dios porque forja un camino para que Él actúe en nuestras vidas. Nos conecta con su unción sobrenatural. Fíjese en Abraham. Dios prometió bendecirlo diciendo: "Te he puesto por padre de muchedumbre de gentes hecho un padre de muchas naciones.." (Génesis 17:5). Aunque parecía imposible, Abraham creyó en el Dios "quien llama a las cosas que no son, como si fuesen" (Romanos 4:17). "Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios." (Versículo 20).
Cuando estuvo de acuerdo con lo que Dios había dicho, vio la promesa cumplirse. Se le concedió lo prometido porque creyó en Dios.
Los creyentes de hoy pueden disfrutar del mismo provilegio que tuvo Abraham. En Gálatas 3:29 leemos: ""Y si vosotros sois de Cristo, ciertamente linaje de Abraham sois, y herederos según la promesa"." En los versículos 7 y 9 se lee: ""sabed por lo tanto que aquellos que son de fe, los mismos son hijos de Abraham. Así entonces los que son de fe son bendecidos con el creyente Abraham."."
Se necesita fe para que las bendiciones de Dios se manifiesten en nuestras vidas.
En Hebreos 6:12 se nos instruye: ""no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas"." La Palabra de Dios se hará realidad en su vida si usted la pone en su corazón y en su boca. Sea paciente. No desentierre su semilla con palabras de poca fe.
El demonio ha venidoSatanás viene a robarse la palabra que ha sido sembrada en usted. Él El demonio procurará que usted se aparte de la Palabra. Pero cuando venga la presión, identifique la fuente y la razón. Las persecusiones y la aflicciones vienen son por causa de la Palabra (Marcos 4:11-17115-17). El enemigo trata de hacer que usted crea algo diferente de lo que Dios ha dicho en su Palabra.
¡Pero no deje de creer!. ! No deje de confesar la Palabra. No deje que la presión le haga hablar en forma negativa, hablar palabras sin fe de manera que el enemigo tenga permiso de actuar sobre su vida. Y no se concentre en las circunstancias ni hable de ellas. Al contrario, háblele a ellas.
Sea una persona de fe-fe: alguien que no solo dice cosas correctas en la iglesia los domingos, sino alguien que dice lo correcto siempre. Aun en circunstancias desafiantesdifíciles, una persona de fe cree que la Palabra de Dios es verdadera. Aun cuando aparezca la desperanza, hable la Palabra. Las cosas que usted continuamente dice son las cosas que llegan a pasar en su vida.
El libro de memorias de Dios
Dios oye todas nuestras palabras. Y a Él le gusta escuchar palabras de fe: palabras que dejen salir todo lo que Él tanto desea derramar sobre nosotros. En Malaquías 3:16-17 dice:
"Entonces los que temían a Jehová hablaron cada uno a su compañero; y Jehová escuchó y oyó, y fue escrito libro de memoria delante de él para que los que temen a Jehová, y para los que piensan en su nombre. Y serán para mí especial tesoro, ha dicho Jehová de los ejércitos, en el día en que yo actúe, y los perdonaré, como el hombre que perdona a su hijo que le sirve".
No solo Dios está escuchando, sino que está tomando nota de aquellos que creen en Él y hablan de su bondad. Dios les llama sus joyas, sus tesoros.
Ese es el grupo al que podemos pertenecer usted y yo si hablamos palabras de fe que vengan desde nuestros corazones y obedecemos esas palabras con nuestras acciones.
En cada uno de los desafíos que Ken y yo hemos enfrentado, algo ha pasado mientras escuchábamos una cinta o asistíamos a una asamblea. La Palabra de Dios nos corregía, nos apartaba de la desobediencia o de la incredulidad y destruía lo que nos estaba sujetando. Escuchar la Palabra de Dios nos ha sacado del desaliento. Ha despertado de nuevo nuestra fe. Ha hecho que dejemos de vernos en el hoyo o en problemas. Nos ha hecho empezar a creer y proclamar que tenemos la victoria.
Aunque nada de lo natural cambió en forma inmediata, algo pasó en lo sobrenatural. Algo pasó en nuestros corazones. Dios lo vio también, Él miró en nuestros corazones. Escuchó nuestras palabras. Él se dio cuenta de que hay fe en ellas. ¡Se dio el cambio! ¡Se movió la montaña! Ya fuera una cuenta de 6 millones de dólares para pagar el programa de televisión o cualquier otro tipo de dificultad; siempre salimos adelante.
Dios nos ayudó. Aun cuando nos aplastara la dificultad y actuáramos como derrotados y murmurásemos en nuestra tienda, nos restableció al lugar en donde teníamos suficiente fe como para dejar de decir y hacer las cosas erróneas y empezar a decir las palabras correctas. Derscubrimos que vale la pena pronunciar palabras que agraden a Dios.
Así que, si brotan de su boca palabras equivocadas, arrepiéntase y vuelva a la verdad de la Palabra. Si usted dice palabras que están a contrapelo de lo que cree, arrepiéntase y diga: "Yo anulo ese poder en el Nombre de Jesús. Creo en la Palabra de Dios, y no aceptaré ninguna palabra que se le oponga proveniente de mi boca. Padre perdóname".
Haga que todas sus palabras coincidan con la Palabra de Dios. Diga palabras de fe que den a su Padre celestial la libertad para hacer lo que a Él más le gusta: bendecirle a usted con la abundanciade de la vida de Dios y de sus riquezas. Dele a Dios el gusto de anotar sus palabras de fe en su libro de memorias. Deje que Él tome nota de que usted es uno de los que creen en Él y hablan de su bondad. Colme la alegría de Dios de llamarle a usted su joya, su posesión especial, su tesoro exclusivo.
Ofezca a Dios las palabras de fe que brotan de su corazón.
viernes, 21 de noviembre de 2014
Todo tiene su tiempo
Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Gracias, Dios mío, por las diversas etapas de mi vida. Cada una tiene su encanto.
«Este es el día que hizo el Señor; nos gozaremos y alegraremos en él» (Salmo 118:24).
Tiempo de nacer, y tiempo de morir…
Te doy gracias por el don de la vida y porque un día, impulsada por Tu amor, pasaré a una vida mejor en el más allá.
«En Tu mano están mis tiempos» (Salmo 31:15).
Tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado…
Gracias tanto por el éxito como por el fracaso. La experiencia es maestra exigente, pero fiel.
«Por el Señor son ordenados los pasos del hombre. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque el Señor sostiene su mano» (Salmo 37:23,24).
Tiempo de matar, y tiempo de curar…
Gracias por las enfermedades y por las demás contrariedades que has permitido que me sucedieran para llevarme a depender más de Ti. Gracias por darme las fuerzas para salir adelante.
«A vosotros los que teméis Mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en Sus alas traerá salvación» (Malaquías 4:2).
Tiempo de destruir, y tiempo de edificar…
He conocido decepciones y pérdidas. Gracias por hacer que esas pérdidas despejaran el terreno para edificar cosas mejores.
«Sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien» (Romanos 8:28).
Tiempo de llorar, y tiempo de reír…
Gracias por las épocas de tristeza y las de alegría, y por el sol, que se disfruta aún más después de una tormenta.
«Por la noche durará el lloro, y a la mañana vendrá la alegría» (Salmo 30:5).
Tiempo de endechar, y tiempo de bailar…
Te doy gracias porque, a pesar de la tristeza que siento por la pérdida de algunos seres queridos, para mí es un consuelo saber que están en el Cielo y que un día volveremos a estar juntos.
«Has cambiado mi lamento en baile» (Salmo 30:11).
Tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras…
Gracias por los cambios y las innovaciones, que me recuerdan que la única constante en mi vida eres Tú.
«[Nada] nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro» (Romanos 8:39).
Tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar…
Gracias por permitirme disfrutar de la compañía de mis amigos y mi familia. Gracias también por las temporadas de soledad, en que Tú me consuelas como nadie más sabe hacerlo.
«El eterno Dios es tu refugio, y acá abajo los brazos eternos» (Deuteronomio 33:27).
Tiempo de ganar, y tiempo de perder…
Gracias por las épocas de escasez y por las de prosperidad. Ambas a su manera me han enseñado a valorar más lo que tengo.
«El Señor dio, y el Señor quitó; sea el nombre del Señor bendito» (Job 1:21).
Tiempo de guardar, y tiempo de desechar…
Ayúdame a desechar mi orgullo, mi egoísmo y otros pecados del alma. Sea lo que sea que me depare el futuro, ayúdame a aferrarme a lo más valioso: Tú, mi buen Señor, y Tu amor y verdad.
«El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará» (Filipenses 1:6).
Tiempo de romper, y tiempo de coser…
Aun cuando me descarrío, Tú nunca me escatimas Tu amor. Tu misericordia y Tu perdón me motivan a mejorar.
«Si confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad» (1 Juan 1:9).
Tiempo de callar, y tiempo de hablar…
Gracias por estar siempre a mi lado para escuchar mis cuitas, ofrecerme soluciones y encaminarme bien. Ayúdame a tratar a los demás de la misma manera.
«Todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar» (Santiago 1:19).
Tiempo de amar, y tiempo de aborrecer…
Ayúdame a perdonar a quienes me han ofendido, como haces Tú conmigo; a amar al pecador, pero aborrecer el pecado.
«Sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo» (Efesios 4:32).
Tiempo de guerra, y tiempo de paz.
Mientras exista el mal en el mundo, siempre habrá guerras; pero te agradezco que un día pondrás fin a todo eso. Entretanto, ayúdame a trabajar por la paz.
«Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios» (Mateo 5:9
Dios los bendiga grandemente en el este, porque su gracia y amor es infinita y eterna.
viernes, 31 de octubre de 2014
La fe que prevalece
La fe viene por el contacto con la palabra revelada de Dios, cuando Dios te abre los ojos del espíritu puedes ver una realidad espiritual, y esa realidad espiritual tiene vida, unción y fe. Jesús dijo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida" y a todos los que se nos reveló eso sabemos que es una realidad inquebrantable.
Hablé con muchas personas apartadas del camino de Jesús y me decían que muchas veces se ponían mal porque sabían que no hacían lo correcto; vivian en pecado deliberadamente sin importarles nada y especialmente por las noches al estar solos y en silencio era cuando sentían ese remordimiento que trae el pecado. ¿Por qué les pasaba esto? Porque habían recibido revelación y esa revelación deja una marca imborrable, porque cuando eres iluminado puedes "ver" algo de la realidad espiritual y sucede que cuando lo ves siempre en lo profundo de tu ser te quedará esa imagen. Esta imagen en nuestra mente, alma y espíritu queda grabada a fuego porque tomamos contacto con la vida eterna de Dios. No es la vida natural terrenal o anímica, sino es la santa, pura y gloriosa vida espiritual eterna de Dios. Jesús dijo: "Yo sol la luz del mundo el que me sigue no andará en oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida". Cuando la fe no existe en nuestro corazón no podemos ver la realidad de Dios con claridad. Pero cuando escuchamos una palabra de fe de alguien que tiene luz y revelación, esa simple palabra viene cargada de unción. Y hay corazones que la reciben y otros no. Si las personas dejan su vida abierta a Dios la recibirán. Una vez que aceptamos al Señor esa vida siempre estará disponible para que acudamos a ella, porque el Espíritu Santo mora en nosotros. Pero sucede que si la fe no es alimentada se va adormeciendo, se debilita y apaga lentamente. Por eso es necesario alimentarse cada día de la presencia y la palabra de Dios.
La fe no importa si es pequeña o grande, o que "sintamos" que sea fuerte o débil, lo que importa es que si tenemos fe como un grano de mostaza, si tenemos un poquito de fe es suficiente, porque esa fe es pura de Dios y actuará. Debes usar la medida de fe que tengas y eso te ayudará en tus problemas. Tu tienes fe por eso lees esto y si quieres más fe debes alimentarte de la vida de Dios cada día.
Reflexiones de Fe:
• Si crees que Dios existe y crees que Él te haya comprobado su amor y poder, entonces es tiempo de confiar. El te dará la respuesta a tus inquietudes. Declárala y actúa en Fe.
• En Dios encontramos todas las respuestas, el es "La sabiduría" no es que "tiene" sabiduría sino que El es.
• El es también la luz que te dará claridad, la libertad que te dará la alegría inefable, el es la salvación para todos nuestros pecados.
• El es la paz que llena nuestra alma de perdón y liberación de cargas y preocupaciones.
• El es el gran Yo Soy, el que era, el que es y el que ha de venir a buscarnos en su pronta segunda venida.
• ¿Por qué dudas? Es porque estas engañado y endurecido. La fe es aceptar la verdad declarada por Dios.
• La soberbia y orgullo carnal apagan la fe, porque un corazón soberbio esta declarando que No necesita a Dios. Esto es pura necedad.
• La Fe dice que Dios es confiable.
• La Fe declara que Dios no miente.
• La Fe es la garantía de que Dios actuará en nosotros.
• La Fe se desea, se busca, se escucha, se lee, se medita, se recibe y se ejecuta.
• La Fe muchas veces esta escondida bajo preocupaciones y distracciones.
• La Fe sabe que para Dios no hay nada imposible y que la respuesta esta a punto de llegar. En breve lo verás.
Hoy te desafío a que puedas usar esa fe que esta en tu interior para creer en ese Dios sobrenatural, grande y poderoso. Que actúes y camines de acuerdo a la fe. Tus acciones y actitudes demostraran tu fe. Proponte ser una persona de Fe. Enójate con la incredulidad, con la duda y con el temor. ¡Hecha fuera el temor! Dios te ayudará en lo que sea.
El temor es la carta de presentación del diablo. Siempre que el diablo te quiera atacar, abrirá su embestida con temor, temor y más temor. Por eso cuando sientas temor, dile a ese temor: "Temor no te creo, no te recibo, eres mentiroso, te rechazo, ¡te reprendo! En el nombre de Jesús" La verdad es seguridad, Dios es luz, es confianza, es la roca eterna sobre la cual estamos parados. ¡¡¡Créele a Dios No al temor!!!
El miedo es una mentira, un humo, no existe.
Pero si por el engaño de la incredulidad le das lugar al temor es como que le abres la puerta a lo malo y se la cierras a Dios.
Cuando rechazas el temor lo derrotas de inmediato, cuando no le crees, lo destruyes por completo. ¡¡Resiste al diablo y huirá!!
Cuando te quiera asaltar la preocupación recuerda que el mismo Dios que te dio vida eterna, que te perdonó, que te ayudó en muchos momentos de tu vida lo volverá a realizar. Dios permanece Fiel. Sigue Adelante. Todo lo que emprendas prosperará.
Transformados para brillar
Para levantar una construcción se necesita ladrillo, cal, cemento y arena, ahora bien, ¿que pasaría si tratara de unir los ladrillos solo con arena? No se pegarían; ¿y si trato de unir nada mas con cal? tampoco sirve, todo caería en segundos, entonces lo lógico sería preparar los elementos con las medidas correctas para una buena y fuerte construcción, así es nuestro andar en la vida. Como dice el refrán: "Una de cal y una de arena". Muchas veces hemos pasado por momentos de alegría y otros de tristezas, esperamos que la vida sea todo de color de rosas sin espinas, pero parte de nuestro crecimiento y madurez se debe al haber experimentado golpes, lagrimas, fracasos y pérdidas.
Somos hechuras de Dios Efesios 2:10
"Vamos en aumento como la luz de la aurora". Si nos hubiera sido todo fácil, si tuviéramos todo servido, o nos guardarían dentro de una cajita de cristal para que nadie nos lastime y no sabríamos lo que es un dolor, pues seriamos personas, casi sin sentimientos porque no pudimos experimentar una falta.
Si fuera todo lo contrario y solo recibimos golpes, maltratos, sin ningún tipo de contacto físico ni palabras de afecto, sería atroz. Se ha comprobado que en niños que fueron abandonados y criados en orfanatos donde solo se le asistía para darle de comer e higienizarlos sin contacto físico, ni abrazos, ni caricias, estos niños sufren de una enfermedad llamado marasmo (apatía profunda), cuando son adultos no saben dar ningún tipo de afecto."No se puede dar lo que no se tiene".
A nadie le gusta pasar por momentos malos, ni la idea de que las cosas nos salgan mal, pero es parte de nuestro desarrollo emocional y espiritual.
Quizás te preguntes: ¿Dios quiere esto para mi vida? claro que no, pero por causa de nuestra naturaleza pecaminosa es necesario que pasemos por situaciones difíciles, porque tenemos que entender y aprender a tomar lo bueno y desechar lo malo, porque es parte del proceso de cambio para ir camino a la santidad, ya que en Su Palabra dice: "Sin santidad nadie verá al Señor".
También Dios nos dice que todas las cosas negativas, toda circunstancia no grata, todo, todo nos ayuda a bien (Romanos 8:28) y así vamos creciendo y madurando y va saliendo lo mejor de nosotros, es casi como ver a una oruga en su crisálida, ésta se va transformando lentamente hasta llegar a su máximo esplendor, y sale a luz esa hermosa mariposa que estaba escondida y envuelta de algo que lo ayudó a desarrollar y fortalecer su cuerpo, su vida misma, para luego tomar el vuelo… el destino que Dios marcó. Nuestra vida está escondida en Cristo y se revela día a día en la medida en que lo buscamos.
Cuando estamos abatidos por la vida, la mejor manera, rápida y segura de salir es desatando adoración a Dios, aunque te resulte difícil, pero es cuando más debemos de alabarlo, en las pruebas.
"En el colegio te dan una lección y luego te toman prueba, la vida te da pruebas y por cada prueba una lección"
Pero lamentablemente muchas veces en los peores momentos buscamos contar una y otra vez el mismo problema a personas que no son aptas para darte la salida que necesitas, éstas son como el equipo contrario de un campeonato de ping-pong, tú le lanzas la pelotita (tu problema) y te la devuelven con más fuerzas y la vuelves a tirar, y así te pasas la vida, sin encontrar respuestas, porque eliges tener una charla horizontal y no vertical. Si en la primera aparición negativa lanzas tu problema hacia arriba donde está Dios, ésta vuelve, pero transformada en solución. Entonces no juegues al ping-pong con tu problema, arrójalo bien lejos. Todo aquello que te aplasta, todo lo que no te deja avanzar, eso que te hace retroceder, y ni siquiera para tomar impulso vayas hacia atrás, siempre mira adelante que Jesús está con los brazos abiertos esperando y disfrutando cada paso que das hacia Él.
Así como se ríe en la vida también se llora y en todo momento dale gracias a Dios, porque detrás de las lágrimas hay una gran victoria y además sacarás provecho, habrás aprendido algo nuevo, habrás logrado empatía para ponerte en el lugar de aquellos que sufren, dolor de soledad, de desprecio, serás sensible al necesitado. La sensibilidad es buena cuando fuimos sanados y si la sabemos aplicar es para ser de bendición a los demás y entonces sabrás reír con los que ríen y llorar con los que lloran y esas lágrimas no caen al vacío, sino que una a una las recoge Dios y lo cambia en alegría y danza.
Cuando leo ese versículo tan corto pero tan profundo y tocante en Juan 11:35 "Jesús lloró" me imagino a Dios Padre cuando vio a su hijo derramar lágrimas, y me digo… "Cuando veo llorar a uno de mis hijos que ya son grandes se me desgarra el corazón, los abrazo, los contengo con mi amor y secan sus lágrimas en mi ropa, cuánto más Papá Dios que entregó a su Hijo y permitió que lo crucificaran por amor a la humanidad entera, creo que al verlo pasar por esa cruz de dolor estoy segura que Él también lloró y se desgarró, así como llora contigo cada vez que estás en tristezas y te abraza, te sostiene y enjuga tus lágrimas, te da nuevas fuerzas y te dice:
"Levántate hij@ mi@ y resplandece, que tu luz ha llegado, y la gloria del Señor brilla sobre ti". (Isaías 60:1) y avanza porque Yo estoy contigo, Yo te sostengo de mis manos, nada ni nadie te puede quitar el lugar, ni lo que te pertenece, porque es tuyo, nadie te va a separar de mi amor por ti. Si hoy estás pasando una situación bien difícil, Dios interviene, porque quiere restaurarte, libertarte y sanarte y entrega en tus manos la victoria y hará de ti una nación grande. Dios hoy desata un milagro en tu vida, créelo. (Si copias este mensaje nombre autor y web avanzapormas.com)
jueves, 16 de octubre de 2014
La Ley del Camión de Basura
Me subí a un taxi rumbo a la Estación Central del Ferrocarril y cuando íbamos por el carril de la derecha, por poco nos estrellamos con un carro que así de repente y de la nada salió como bólido de donde estaba estacionado.
El conductor del taxi en que iba alcanzó a frenar a todo lo que daba, el taxi se derrapó y por un pelo de rana casi le pegamos al auto que quedó frente a nosotros.
Después de esto, el conductor del OTRO auto, el tipo que casi causó el accidente, asomando la cabeza por la ventanilla comenzó a gritarnos una cantidad horrible de insultos y majaderías.
Todavía recuperándome del susto, lo que acabó de sacarme de mis casillas fue la actitud del chofer de mi taxi, quien en forma extremadamente amistosa y cortés le sonreía y saludaba con la mano al conductor del otro auto.
Yo estaba furioso y confundido, pero no me quedé con las ganas y le pregunté al chofer de mi taxi que por qué se ponía a sonreír y saludar al tipo que casi nos hizo chocar, arruinar su taxi y posiblemente hasta enviarnos al hospital.
Entonces, el taxista con voz pausada me contó lo que ahora yo llamo "La Ley del Camión de Basura".
Mire, me dijo: ¿Ve aquel camión de basura? Sí, le dije, ¿y eso qué tiene que ver?
-Pues, así como esos camiones de basura existen, hay muchas personas que van por la vida llenos de basura, frustración, rabia, y decepción.
Tan pronto como la basura se les va acumulando necesitan encontrar un lugar donde vaciarla, y si usted los deja seguramente le vaciarían su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones. Por eso cuando alguien quiere vaciar su basura en mí, no me lo tomo personal; sino tan sólo sonrío, saludo, le deseo todo el bien del mundo y sigo mi camino. Hágalo usted también y le agradará el haberlo hecho, se lo garantizo.
A partir de ese día comencé a pensar qué tan a menudo permito que estos Camiones de Basura me atropellen; y me pregunto a mí mismo cuán a menudo recojo esa basura y la esparzo a otra gente en casa, en el trabajo o en la calle.
Así que me prometí que ya jamás lo iba a permitir. Comencé a ver camiones de basura y así como el niño de la película "El Sexto Sentido" decía que veía a los muertos, bueno ahora así yo veo a los Camiones de Basura. Veo la carga que traen, los veo que me quieren echar encima su basura, sus frustraciones, sus rabias y sus decepciones y tal y como el taxista me lo recomendó, no me lo tomo personal, tan sólo sonrío, saludo, les deseo lo mejor y sigo adelante.
Los buenos líderes saben que tienen que estar listos para su próxima reunión. Los buenos padres saben que tienen que recibir a sus hijos con besos y abrazos. Los líderes y los padres saben que tienen que estar física y mentalmente presentes y en su mejor estado para la gente que realmente es importante para ellos.
En resumen, la gente exitosa no permite que los Camiones de Basura absorban su día.
Prov.15:1
"La blanda respuesta quita la ira: Mas la palabra áspera hace subir el furor."
1 Tesalonicenses 5:16
Estad siempre gozosos.
Salmos 16:11
Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.
Isaías 65:18
Más os gozaréis y os alegraréis para siempre en las cosas que yo he creado; porque he aquí que yo traigo alegría y gozo
jueves, 11 de septiembre de 2014
Capacitados para soñar
Dios es un Dios de amor, quiere bendecirte y llenarte de prosperidad y abundancia, Él desea que avances hacia tus sueños, es por eso que te ha dado todas las capacidades para lograrlo. Detenete por un instante y comenzá a imaginar tu sueño con tu mente, tu corazón, tu espíritu. Buscá en Dios cuál es el propósito y el sueño por el cual Él te creó. ¿Qué es aquello que te moviliza y te llena de fuerzas?, ¿qué fue lo que siempre pensaste hacer y aún no comenzaste? ¿Cuál es tu pasión? ¿Cómo te ves en ese sueño?
Tu sueño te hará ser una persona única, diferente a los demás. Tu sueño dará significado a tu vida. Tu sueño te hará ir más allá de la razón y te inspirará para no bajar los brazos ante el primer obstáculo. Tus ojos espirituales ya vieron el final de la película en donde estás sentado con tu sueño cumplido.
A diferencia de las demás personas, los hijos de Dios, conocemos el final de nuestro sueño: "Para el que cree todo es posible". Soñar significa ver primeramente con tus ojos espirituales lo que después verás con tus ojos naturales. Tu sueño te hará desafiar los imposibles, te llenará de pasión, hará que tu fe te sostenga en cada paso que acciones, y te muevas en pos de ese sueño. Cuando una persona tiene un sueño, ese sueño lo hará mantenerse parado, con fe.
No importa el tiempo que pase, siempre hay más fuerzas cuando el objetivo es claro. Todas las bendiciones que Dios tiene para ti, y todo lo que El Señor ha soñado para nosotros está en nuestras manos, sólo nos falta ponernos de acuerdo con el sueño, con el propósito de nuestra vida, acordar con ellos y no permitirnos abandonar la carrera hasta haberlo conquistado.
La fuerza de una visión
Joel 2:28 dice: "Después de esto, derramaré mi Espíritu sobre todo el género humano. Los hijos y las hijas de ustedes profetizarán, tendrán sueños los ancianos y visiones los jóvenes".
Este es tiempo de visiones, la Biblia dice que en los postreros días sucederá algo grandioso: Dios derramará profecías, sueños y visiones sobre su pueblo, y nosotros somos quienes estamos viviendo en los postreros días, por lo tanto somos partícipes de la generación que verá grandes maravillas de Dios.
Todo en el Reino de Dios se mueve por visión. El Reino de Dios no es un reino natural sino sobrenatural. Sin visión no somos nada. Para poder vivir una vida exitosa y alcanzar las alturas espirituales que Dios tiene preparadas para sus hijos, necesitamos tener una visión.
Sin visión el pueblo perece. ¿Qué significa tener una visión? Solamente los hijos de Dios podemos tener visión espiritual.
La palabra visión aparece en el Antiguo Testamento treinta y cuatro veces y en todos los casos aparece en los libros proféticos.
Visión significa "medio de comunicación divino". Es decir, que el medio de comunicación de Dios es la visión. Una visión nos permite abrir una ventana hacia el futuro.
A Dios le encanta poder mostrarte lo que sucederá en tu futuro, es más, Dios quiere que puedas conocer todo lo que vendrá.
En la Biblia, Dios le mostró a José, hijo de Jacob, por medio de una visión cómo sería su futuro unos veinte años antes de que sucediera. Cuando Dios llama a Moisés por medio de la zarza ardiente, Dios le habla de lo que sucedería años más tarde. Cuando Dios llama a Abraham, le dice: "Mira al cielo, ¿ves las estrellas?, así será tu descendencia"...
En los tiempos de Samuel, dice la Palabra que la visión escaseaba, y éste es un gran problema que atraviesan muchas iglesias en la actualidad. Líderes sin visión, sin rumbo, sin pasión, que no tienen un objetivo claro de hacia dónde Dios está llevando a su pueblo.
Y como dice el libro de Proverbios, sin visión el pueblo se desenfrena, se desenfoca.
Las iglesias que nacieron sin un objetivo claro, sin un propósito a seguir, con el tiempo tienden a desaparecer. Las iglesias que crecen, se multiplican y perduran en el tiempo, nacieron por una visión de Dios. Todo lo que nace de una visión dada por
Dios perdura.
Dios quiere que todos sus hijos tengamos una visión concreta para que sepamos hacia dónde debemos ir. Una vez recibida la visión mantenerte firme en ella y en el pacto que hiciste. Una vida que se encamina detrás de la visión de Dios es una vida que va a alcanzar el éxito. Abrazá la visión y el sueño, caminá y enfocate en él todo el tiempo, y a través de la ley de acuerdo que hayas hecho con la visión y el sueño, no sólo lo abrazarás sino que lo verás en tus manos, lo tocarás, lo disfrutarás y te gozarás.
Visión sin Acción, es Ciencia Ficción.
Muchas personas dicen: "tengo una visión", pero en realidad lo que tienen es sólo una ilusión, una fantasía. Podemos querer que nuestra iglesia, que nuestro grupo crezca, llegar a fin de año y que haya cien personas nuevas, pero si no tenemos metas claras que nos acerquen al sueño, si no nos movemos a conquistarlo, éste será sólo una linda ilusión, una buena intención. Cuando Dios nos da una visión, Él sabe que tenemos el potencial necesario dentro nuestro para alcanzar todo lo que hemos visto en nuestro espíritu.
Si Dios te dio una visión grande es porque tenés potencial suficiente para alcanzarla y llevarla adelante. Habacuc 2:2 dice: "Escribe la visión, y corre tras ella".
No dice que camines o que vayas despacio, Dios te dice que empieces a correr detrás de ella, que empieces a buscarla, liberes todo el potencial del Espíritu Santo de Dios que hay dentro tuyo. Dios te dice: "despójate de todo peso que no te permita correr detrás de tu meta, libérate de todo aquello que te limita". Pero no sólo necesitamos una visión sino, estrategias para alcanzarlas.
Fuente: http://www.avanzapormas.com/Palabras-de-aliento-2010/capacitados-para-sonar-cesar-castets.HTML