jueves, 24 de julio de 2014

APRENDIENDO A CONVERSAR CON DIOS

Para conversar con Dios es necesario, antes que nada, aprender a estar en silencio.

Muchos se quejan de que no logran oír la voz de Dios y, por lo tanto, no hay ningún misterio.

Pero por lo general estamos tan preocupados por hablar, hablar y hablar, que Él simplemente nos oye.  Si hablamos todo el tiempo, nada hay más natural que solamente escuchemos el sonido de nuestra propia voz.  Mientras nuestro yo esté dominando, solo nos oiremos a nosotros mismos.

La manera más simple de orar es quedarse en silencio, poner el alma de rodillas y esperar pacientemente que la Presencia de Dios se manifieste.  Y Él siempre viene.  Él entra en nuestro corazón y domina nuestras vidas.  Quien ya tuvo esa experiencia, nunca la olvidará.

Nuestro gran problema es llegar a la Presencia de Dios para oír solamente lo que queremos.   Generalmente, cuando llegamos a Él para pedir algo, ya tenemos la respuesta a lo que queremos.  No le pedimos que nos diga lo que es mejor para nosotros, sino que le decimos a Él lo que queremos y pedimos eso.

Siempre está nuestro yo dominando, como si fuera al contrario: nosotros dioses, y Él, simplemente, a nuestra disposición para complacer nuestros deseos.  Pero Dios nos ama lo suficiente para no darnos todo lo que queremos cuando nos comportamos como niños mimados.  Dios nos quiere maduros y listos para la vida.

¿Quién es Dios y quiénes somos nosotros?  ¿Quién creó a quién y quién conoce el corazón de quién?  Somos altivos y orgullosos.  Si Dios no nos habla es porque estamos siempre hablando, en lugar de Él.

Por lo tanto, si quieres conversar con Dios, aprende a estar en silencio primero.  Aprende a ser humilde, aprende a escuchar.  Y aprende, principalmente, que Su voz nos habla a través de personas y de hechos, y que no siempre las soluciones que Él encuentra para nuestros problemas son las mismas que imponemos.

Dios también dice "no" cuando es eso lo que necesitamos.  Él conoce nuestro corazón mucho mejor que nosotros, pues ve dentro y ve nuestro mañana.  Él conoce nuestras limitaciones y nuestras necesidades.

La Biblia nos da este consejo: "Cuando quieras hablar con Dios, entra en tu cuarto y en silencio ora a tu Padre".   Esa es la sabiduría divina, la llave del misterio, y que nunca comprendemos. Pero aún es tiempo...

Encontramos en el libro de Proverbios la siguiente frase: "Las palabras son plata, pero el silencio vale oro".  La voz del silencio es la voz de Dios. Y hablar con Él es un privilegio maravilloso accesible para todos nosotros.

Leticia Thompson

Versión en español por Eduardo e Irany Lecea

sábado, 12 de julio de 2014

En la Vida necesitamos Fe

Fuimos hechos para conquistar el ambiente, resolver problemas, alcanzar metas y no hallamos real satisfacción o felicidad en la vida sin obstáculos que vencer o metas que alcanzar. -Maxwell Maltz en Psico-Cibernética (1960)

Siempre he enfrentado la vida de frente porque no he tenido otra opción.

Recibí un temprano empujón cuando, a la edad de ocho años, perdí a mi padre. Desde entonces, mi vida ha sido una lucha.

Fui criado por mi madre, una viuda que no tenía ni educación ni recursos financieros, pero sí un gran corazón. Mi madre es una mujer maravillosa. Me beneficié grandemente por el pozo sin fondo de su sabiduría. Mamá inspiró en mí sólidos valores morales y espirituales y la virtud del trabajo duro.

Mi madre es la influencia más duradera y profunda en mi vida. Ella vendió sus propiedades para enviarnos a mí y a mi hermano a la escuela. Sus metas eran sencillas; quería que yo llegase a ser alguien, que llegase a lugares que ella nunca se atrevió a soñar, por lo que, cuando dejé la escuela secundaria le prometí que haría de mi vida un milagro, venciendo toda adversidad. Aquella promesa ha sido mi motivación.

A los 10 años ya había adquirido el deseo de superarme vendiendo agua helada y galletas en las calles de Lagos para mantener a mi madre. Lo mejor que me ocurrió fue crecer, como dicen, "del otro lado de los rieles", sin el privilegio de padres pudientes.

Todo lo que quise tuve que luchar para obtenerlo. En vez de freno, esto fue una genuina ventaja para mí.

Hoy, le agradezco a Dios que aquellos tiempos sean ya historia. Pero hubo tiempos en los que, como dice la canción, "estuve tan abajo que cualquier cosa me parecía arriba". En ningún punto de mi vida, abajo en el valle o saboreando logros, llegué a pensar que sería fácil. En vez de esperar que la vida nos conceda un camino fácil, entremos en el flujo de la vida y tomémosla como se nos viene, comprendiendo que habrá tiempos difíciles que probarán nuestra alma y buenos que nos animarán.

En la vida necesitamos fe para enfrentar la vida de frente. En vez de levantar la bandera blanca de rendición, proyectar nuestra ira o tomar la ruta de menor resistencia, enfrentemos el desafío de frente con nuestra fe en Dios.

Marcus Garvey dijo una vez: "Algunos de nosotros parecemos aceptar la posición fatalista, la actitud fatalista, que el Creador nos concedió una cierta posición y condición y por lo tanto no hay necesidad de intentar de vivir de otra manera". Sus palabras introdujeron un ensayo de los escritores Dennis Kimbro y Napoleon Hill, quienes escribieron sobre hombres negros que enfrentaron desafíos en el libro "El Hermano: La Odisea del Hombre Negro en América - Una Antología".

"En la vida de todos llega un tiempo de desafío -un tiempo cuando todos nuestros recursos son probados. Un tiempo en que la vida parece injusta. Un tiempo cuando nuestra fe, nuestros valores, nuestra paciencia, nuestra compasión y nuestra habilidad de perseverar son estiradas al límite y más allá. Algunos han utilizado tales pruebas como una oportunidad para crecer; otros se han volteado y permitido que estas experiencias destruyan sus esperanzas".

La vida lanzará tantas cosas en nuestro camino. Son hitos que le dan sentido a nuestra travesía, eventos que no sólo moldean nuestra vida sino la manera en que la percibimos.

Hoy, el muchacho que luchaba en las calles de Lagos y que apresuró el lanzamiento de un álbum al intentar hacerse de un nombre en el mundo del espectáculo, ha llegado a ser un hombre con los pies bien plantados en su sueño, impulsado por la firme determinación de una madre y su fe en Dios. Así que cuando las cosas se pongan difíciles, cuando la situación se vea incierta, no temamos.

Sigamos adelante. Aferrémonos a nuestra fe con la animadora seguridad divina que todo estará bien. Nos vemos pronto en la cima.

Dayo Olomu, conferencista motivacional y empresario de medios residente en Londres
Recordemos que nuestra vida está en las manos de Dios y él trabaja cada instante y en cada circunstancia que rodea nuestra vida aunque no lo entendamos en el momento.

Cuando José fue llevado a Egipto, Potifar, un oficial egipcio de Faraón, capitán de la guardia, lo compró a los ismaelitas que lo habían llevado allá.
Y el Señor estaba con José, que llegó a ser un hombre próspero, y estaba en la casa de su amo el egipcio.
Y vio su amo que el Señor estaba con él y que el Señor hacía prosperar en su mano todo lo que él hacía.
Así encontró José gracia ante sus ojos y llegó a ser su siervo personal, y lo hizo mayordomo sobre su casa y entregó en su mano todo lo que poseía.
Y sucedió que desde el tiempo que lo hizo mayordomo sobre su casa y sobre todo lo que poseía, el Señor bendijo la casa del egipcio por causa de José; y la bendición del Señor estaba sobre todo lo que poseía en la casa y en el campo. Gen 39:1-5

refle-bandera30

miércoles, 9 de julio de 2014

Dios no falla

¿Cuántas veces has dudado de lo que Dios hará en tu vida?, ¿Cuántas veces al ver que las circunstancias no te favorecen has pensando que hay cosas en tu vida que ya no podrás cumplir?, y es que a veces por alguna extraña razón nos olvidamos quien fue quien prometió aquello de lo cual hoy hasta dudamos que se vaya a cumplir.
Durante mi vida he recibido diferentes promesas de parte de Dios, ha habido momentos largos de desiertos y anonimatos, tiempos en los que he llegado a pensar que ciertas promesas quizá no se cumplirán, no porque Dios no tenga el poder para cumplirlas, sino porque he visto que el panorama no me favorece y mi mente me ha creer que las cosas no van a mejorar.
Pero a través de esas experiencias a veces un tanto incomodas, esos tiempos de espera a veces más prolongados de lo que yo en realidad quisiera, he visto la mano poderosa de Dios asomarse siempre, léelo bien: SIEMPRE.
A pesar que no todo ha sido fácil en mi vida puedo dar testimonio firme y verdadero que Dios nunca ha dejado de asomar su poder sobre mi vida, aun en aquellos momentos que pienso que no merezco su intervención, Él siempre ha estado allí. Y es que es a través de esas experiencias que me he dado cuenta que Dios no falla, que Él siempre cumple y que a pesar del tiempo o los imprevistos que se presenten, Él tiene escrito un plan especial para mi vida que se ha de cumplir si o si.
Sigo siendo el mismo ser humano imperfecto y desesperado que quisiera ver las respuestas de Dios lo más rápido posible, pero también he aprendido que la espera vale la pena, que no hacer las cosas a la ligera trae ventaja y que no olvidar la aprobación de Dios en todo lo que vaya a hacer me da seguridad de éxito.
Quizá el panorama no pinte bien en tu vida los últimos días, quizá tu mente te quiera hacer creer que no mereces que Dios cumpla con su promesa para con tu vida. Quizá el desierto por el que has estado pasando se a convertido en un camino muy largo o el tiempo de espera ha sobrepasado tu paciencia, pero aun y con todo eso tienes que estar seguro que Dios no falla, que el ha de cumplir y de la forma menos pensada.
Hoy te invito a que juntos podamos renovar nuestra fe, que la espera aparentemente larga la podamos sobrellevar a través de la confianza de que Él ha de cumplir porque Dios nunca falla.
No importa el panorama, el tiempo, las circunstancias que te rodeen, los comentarios de las personas cercanas a ti, ni lo que tu misma mente te quiera hacer creer, lo que realmente importa es que DIOS NO FALLA y Él hará en tu vida lo que ha prometido hacer, pase lo que pase, Dios cumplirá.
Recuerda:
¡Dios no falla!
"El Señor llevará a cabo los planes que tiene para mi vida,
pues tu fiel amor, oh Señor, permanece para siempre.
No me abandones, porque tú me creaste."
Salmos 138:8 (Nueva Traducción Viviente)
Autor: Enrique Monterroza
Escrito el 11 de Febrero de 2014
Escrito originalmente para www.destellodesugloria.org